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Navidad y otras fiestas a evitar
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Calificacion 4,3
Género:

Comedia

País: USA
Duración: 88 min.
Año: 2014
Director: Tristram Shapeero
Reparto:
Joel McHale, Robin Williams, Lauren Graham, Pierce Gagnon, Wendi McLendon-Covey, Candice Bergen, Clark Duke, Matt Jones

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Una navidad en apuros

Merry Friggin' Christmas
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Cuando Boyd (Joel McHale) se da cuenta de que ha olvidado los regalos de Navidad de su inadaptada familia, se embarcará junto a su padre (Robin Williams) en un viaje desesperado por recuperar los regalos. Disponen de 8 horas para conseguir su propósito antes de la llegada de la Navidad.

Critica:

Típica comedia navideña que transforma una historia de desencuentros familiares en una especie de road movie donde padre e hijo se reencuentran a modo de amable discurso sobre los recuerdos y la familia. Tiene algunos momentos inspirados aunque todo está demasiado descafeinado para esconder alguna sorpresa. Se agradece ver a Robin Williams en un papel tranquilo y bien interpretado (una de sus últimas interpretaciones) y tanto John McHale (de la serie “Community”) como Lauren Graham (de la serie “Las chicas Gilmore) componen sus personajes de manera solvente (sobre todo el primero) además de la sorpresa de una envejecida pero oficiosa Candice Bergen. El problema es que desde el principio se le ven las costuras y el hecho de separar la película en dos tramas paralelas (padre con hijo / madre con nuera) no ayuda al espectador a que la película tenga cierta continuidad. Aunque no hay nada que reprocharle, es una película sencilla donde no buscan la originalidad, tan solo es una amable comedia navideña de reencuentro que funciona razonablemente bien y poco mas que contar…

Pequeña y liviana comedia con algunos, pocos, momentos risueños, que nos cuenta la historia de un padre que a toda costa quiere conservar la idea a su pequeño hijo de la existencia de Papá Noel. La cuestión se complica cuando deba viajar por la navidad a casa de su padre, con quien mantiene una tirante relación (lamentablemente esta situación no es ahondada un poco más, la película se limita más a apuntar el espíritu navideño que a otra cosa) y se olvida los regalos. Es por esto que debe volver a su casa acompañado por su padre y recoger los regalos antes que su hijo se despierte para de esta manera poder seguir con la tradición navideña. Los actores están correctos, nadie logra destacarse demasiado, acorde con la película, entre ellos encontramos a Robin Williams, en una de sus últimas películas.Por una parte, soy un tardío fan de la cinta original. En 1983 me pareció un pestiño (era un adolescente abducido por ‘La guerra de las galaxias’); en 1992, en mi opinión, el montaje del director mejoraba (y mucho) la propuesta; pero no fue hasta hace algunos pocos años, ya en formato blue-ray, en que me sedujo y cautivó por completo y sin reservas. Por otra parte, soy un entusiasta admirador del director Denis Villeneuve, de quien sólo he visto aciertos de todo género y planteamiento, un virguero de las imágenes y del montaje, un artista incontestable y evidente, lo mejor que me he encontrado en una sala de cine en lo que va de siglo. Es decir, que iba con ganas y sana curiosidad al cine, esperando encontrar un propuesta inédita y – sea cual fuera el camino elegido – llena de aciertos… pero nada más lejos de la realidad.Pero vayamos por partes, porque hay muchos aciertos pero también otros tantos deméritos dignos de mención. Entre lo positivo está la puesta en escena que recrea, prolonga y amplía la arrebatadora estética primigenia: esa llovizna casi constante, esa ausencia de horizonte, claridad y sol, ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hacedesfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia.